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Hace 50 años comenzaba la década, acaso, más significativa del siglo pasado. Década de esperanzas, de revueltas, de controversias. Década en la cual se resignificaron casi todos los rincones de la cultura, aún los más siniestros. Década donde los aspectos políticos, artísticos e intelectuales, forjados y templados al calor de las batallas, se vieron conmovidos en sus fundamentos tradicionales.
En noviembre de 1960, a una hora de Paris, en la villa de Bonneval, se reunió un grupo de psicoanalistas, psiquiatras, fenomenólogos, sociólogos y filósofos, convocados por Henry Ey, para discutir, mensurar y, finalmente, revalorizar el estatuto teorético de la noción de Inconciente freudiano.
Los convocaba apreciar los efectos turbulentos e instituyentes que para el campo cultural y científico una instancia radicalmente ajena a las aspiraciones e intenciones del sujeto podría implicar.
¿Qué impacto tendrían los descubrimientos freudianos en el terreno filosófico, artístico, político?
¿Es posible ensanchar las capacidades heurísticas de una noción nacida del fondo mismo de la medicina hacia los diversos aspectos que la cultura propone?
¿Qué razones llevarían a ampliar la interrogación por la vigencia del inconciente a regiones que exceden el campo propio de los practicantes del psicoanálisis?
Si el inconciente que Freud descubriera/inventara pronto se le reveló al propio descubridor/inventor como un dato antropológico y no como una excrecencia patológica, es posible afirmar, entonces, que su eficacia se juega en distintos espacios de experiencia, no solo en la experiencia de la cura.
Si en cierto modo los avatares del descubrimiento freudiano fueron la historia de las resistencias a la noción de inconciente y, a su vez, si es cierto que una verdad de hoy es una resistencia de mañana, resulta imprescindible someter la vigencia de la noción a su examen de época.
Esto nos lleva a proponer, hoy como ayer, la discusión acerca de la pertinencia y la vigencia de esta noción. Para ello nos parece ineludible dialogar con los distintos campos de experiencia que la cultura contiene.
¿La experiencia literaria, requiere hoy de esta noción? ¿Qué de su experiencia se ve conmovido, en caso de que esto suceda, por los aportes psicoanalíticos? ¿Y la operación historiográfica, la práctica política o la interrogación filosófica? El psicoanálisis ¿sigue siendo un interlocutor de estos campos culturales?
Motivados por aquella exigencia, que nació en Bonneval, de renovar los alcances teoréticos de la noción y someterlos al riesgo de su crítica contemporánea, pensamos estas jornadas, combinando el homenaje a quienes nos precedieron en la tarea y principalmente, la preocupación intelectual y política.
Para ello hemos decidido vertebrar el encuentro alrededor
de los siguientes ejes temáticos:
· El Inconciente y la Memoria Colectiva
· El Inconciente y lo Político
· El Inconciente y las Problemáticas de Género
· El Inconciente y la Filosofía
· El Inconciente y la Historia
· El Inconciente y la Literatura
· El Inconciente y el Psicoanálisis
· El Inconciente y lo Biológico
· El Inconciente y lo Colectivo
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